miércoles, 6 de mayo de 2009

LA TELETINELLI Y ALGO MAS.

Humberto Eco define como: “Apocalípticos e integrados”. La idea de la integración proviene de la capacidad que nosotros como consumidores tenemos para acostumbrarnos a diferentes ofertas. Llueven las ofertas en los medios de comunicación. Enciendo la radio y ahí, en ese diminuto aparato encuentro la posibilidad de sumarle algo más a mi vida: algún producto. Alguna charla con el vecino que estaré por ver. Estamos integrados a las propuestas. Nuestra identidad se pierde, se disuelve ante las propuestas de cómo y de qué manera pensar o ver las cosas. La única posibilidad que tenemos de ser apocalíptico es el paso por la adolescencia, antes del advenimiento de una familia que debe ser sostenida a través del dinero, o en algún libro de algún que otro autor existencialista que nos lleve de paseo por la utopía.
Me parece un vínculo exacto tomar como integrado al que critica algo que hace, está bien , lo analiza , lo critica , pero forma parte de la aglomeración que produce la integración de un mundo capitalista, sostenido por un mercado neoliberal carente de ideas , que solamente produce una industria cultural.
Al término industria cultural lo definiría como: Conjunto de empresas e instituciones cuya principal actividad económica es la producción de cultura con fines lucrativos.
En el sistema de producción cultural pueden considerarse: La televisión, la radio, los diarios y revistas, el cine, la música, las editoriales, el teatro, la danza, etc., que son elaborados, buscando a la vez aumentar el consumo de sus productos , modificar los hábitos sociales , educar , informar y finalmente, transformar a la sociedad.
Por todo esto, mencionado anteriormente, me hago cargo de que perdimos nuestra identidad ante un sistema como este. Son varios los interrogantes que, poco a poco, se abren en mi cabeza, pero creo que exceden la oferta de este trabajo.
Cuando transito las calles de esta ciudad a cada paso incorporo ofertas de todo tipo, en fin, publicidades por doquier, que no son más ni menos que generar una necesidad que no existe, tratando de identificarnos con el lugar que ocupamos nosotros como “consumidores de ese producto” en esta sociedad. Hagámonos cargo, basta de: “Café la paz”, que sería para mí el lugar en donde idealizamos , criticamos y soñamos la sociedad correcta, donde tal vez nos vemos sin manchas de esta cultura industrializada de la que somos victimas. Los discursos más románticos, más ideales podemos ubicarlos en las candentes campañas electorales, de las que todos hablamos porque son proliferadas por más que algún medio. Al fin y al cabo el político, sus ambiciones y todo su gabinete termina siendo empleado por el dictamen de globalización, o sea un integrado más, que no está mal ¿No?
Uno de los arquetipos que más cerca tengo con respecto al termino que Humberto Eco define como”Apocaliptico” es Zarathustra´, un personaje de actitud totalmente nihilista, práctico de ese nihilismo, de el libro de Friderich Niezstche “Así habló Zarathustra”.
Friederich Nietzsche; Filósofo y pensador alemán.










DE LAS VIEJAS Y NUEVAS NUEVAS TABLAS



Aquí sentado aguardo, rodeado de viejas tablas rotas; y también de nuevas tablas a medio escribir. ¿Cuándo llegará mi hora?
La hora de mi descenso, de mi ocaso: Quiero ir una vez más al lado de los hombres.
Esto aguardo ahora. Pues antes deben llegarme los signos de que mi hora ha sonado: el león riente, con la bandada de palomas.
Entretanto, me hablo como hombre que dispone de tiempo. Nadie me relata cosas nuevas; por eso me relato a mí mismo.

En este fragmento del libro antes mencionado. Zarathustra, firme a su convicción y alejado de la sociedad, enuncia con tono satírico, que todo ser no es puro cuando reinan los dogmas, las costumbres y la cultura impuesta. Ahí en una montaña, Zarathustra desea seguir viviendo sin integrarse, con la idea de que las cosas puedan cambiar.

En fin somos todos integrados. “La cultura de masa”, enuncia Eco “es la anticultura. Y puesto que esta nace en el momento en que la presencia de masas en la vida social se convierte en el fenómeno más evidente de un contexto histórico, la cultura de masas no es signo de una aberración transitoria y limitada, si no que llega a constituir el signo de una caída irrecuperable, ante la cual el hombre de cultura no puede mas que expresarse en términos de Apocalipsis”.
En contraste tenemos al integrado. Dado que la televisión, los periódicos, la radio, el cine, las historietas, la novela popular, ponen hoy en día los bienes culturales a disposición de todos.




Remitiéndome al texto de Anguita encuentro varios ejemplos, que hoy veo en los medios, para relacionar.
El hecho de que una vedette, una bailarina, una actriz, bailen, que compartan un lugar es habitual, los teatros fueron hechos para eso y la tele en sus ciclos de show, pero que una activista o piquetero adquiera la imagen de showman, de bailarina vinculándose con los roles antes mencionados nos habla mas que de integración. Podemos entender acá que los medios sin duda integran cualquier cosa. Son los reyes del denominado eclecticismo.
Nina Pelloso: Esposa del reconocido activista Raúl Castells integra el staff de los personajes que decoran “Bailando por un sueño” el fragmento mas exitoso de uno de los programas mas populares de la actualidad “ Showmatch”, conducido por el ya empresario a nivel multimedios: Marcelo Tinelli. Aquí podemos percibir la hegemonía que tiene este programa sobre la gente, reúne, convoca a un montón de figuras disímiles para que contribuyan, ni más ni menos, con el gran mercado. Total todo es un show.
El hecho de que una persona no tenga trabajo o que esté bajo la línea de pobreza esta tan naturalizado. Hasta el punto que se puede vender en televisión y a través de un baile. En esta sociedad de la información y con este ejemplo nos ponemos de acuerdo con Eduardo Anguita y cedemos a su conclusión cuando dice “El fin del milenio, marcado por un acceso masivo a las comunicaciones, pone en fin la expectativa de que la información y la comunicación sean un factor de lucha contra la concentración del poder político y económico. En la era actual , los expulsados del trabajo formal, del acceso a la vía publica y los desplazados de sus países combinan un altísimo grado de angustia por la pérdida de la identidad al tiempo que disfrutan del entretenimiento en los medios y de las nueves tecnologías informáticas”.
Las propuestas van más rápido, podemos quedar excluidos. ¿Con quién hablaremos lo que pasó si no escuchamos lo que dijeron la tele y la radio?


Nuestra expresión depende de la cultura ofertada por los medios. Las dictaduras militares, los gobiernos fascistas y el macartismo fueron respuestas de poder para evitar el ascenso de otros sectores. Una constante resulto el control de la prensa y el control de la libertad de expresión: la censura se basaba en los abundantes relatos históricos que demuestran que cuando los pueblos conocen las injusticias y pierden el miedo desbordan los países autoritarios.


José Maria Aznar , Rupert Murdoch, Tony blair y Geroge Bush, según el diccionario de uso diario del poder real y sus subordinados, son una manera sencilla de explicar y entender la democracia la libertad. Y, también el presente y el futuro del mundo.
Rupert Murdoch: Australiano,dueño de veinte periódicos en Australia y Asia, ocho en el reino unido y del New Cork Post en EE.UU. Al menos, es lo que se le conoce. Es accionista de equipos de fútbol de la liga inglesa. Es dueño de satélites, cines y canales de televisión, entre otros: Star TV, en oriente medio y Balcan News en Bulgaria. Es dueño de 11 canales de tv por cable, uno de ellos Nacional Geographic Chanel (en EE.UU. Y el resto del mundo). Es propietario de radios editoriales de libros y revistas. Y viene acelerando su marcha sobre Internet.
Murdoch ha sido nombrado el australiano mas influyente de la historia y sus medios contribuyeron a reforzar al presidente George Bush al hacer campaña a favor de su decisión de invadir Irak.( El País, de España, 30-7-2006).
Si algo explica que es la concentración de poder político, mediático, económico, financiero, ideológico, tecnológico y armamentístico.
Sin mucho que agregar, surge nítido que es una dictadura. Y que no la democracia y la libertad.
-Lo dicho aquí resumiría lo que en el texto aparece como (hegemonía, mundialización, paradigmas, globalización). Hace ya cuarenta años Marshall Mcluhan anticipaba el rol de los medios. Decía que la información dejaba de ser un instrumento para producir bienes económicos y se convertía en el principal de los bienes. La comunicación se ha convertido en industria pesada –advertía Humberto Eco hace veinte años-. Eso sucede cuando el poder económico pasa de quienes poseen los medios de producción a quienes tienen los medios de información, que pueden a su vez, determinar el control de los medios de producción..
-A su vez, el crecimiento de Internet en los últimos años está estrechamente asociado al poder de los medios no sólo porque responden a los mismos conglomerados empresarios (Multimedios), si no por que las páginas Web de los medios de comunicación son altamente visitadas. ¿Me pregunto por quiénes?.
-Habrá una brecha entre los que pueden visitar y relacionarse con la última forma de comunicación y de los que no?. ¿De qué dependerá?. ¿Cómo llegamos hasta acá?.

LEONARDO BALDO

martes, 5 de mayo de 2009

EDITORIAL SOBRE: TINELLI

ESTO ES TINELLI, PARA ESTO SIRVE TINELLI, TINELLI NOS DEJA ESTE COROLARIO Ó CONCLUSIÓN:













LEONARDO BALDO

ODISEA ESPACIAL

Control terrestre al mayor tom,
Control terrestre al mayor tom
Tome su píldoras proteicas y pongase el casco

Control terrestre al mayor Tom,
Comenzamos la cuenta regeresiva, motores en marcha,
Verifique la ignición y que dios lo bendiga.

Diez , nueve , ocho, siete , seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno, despegue.

Aquí contro terrestre al mayor Tom,
Cumplio la mision con éxito
Y la prensa quiere saber de quien son las camisas que usa.

Lllego el momento de abandonar la capsula si se atreve.

“Aquí el mayor Tom a control terrestre.
Estoy atravesando la salida
Y floto de una manera muy peculiar
Y las estrellas lucen muy distintas hoy
“Aquí estoy sentado en un tubo de lata
Muy por encima del mundo
El planeta tierra es muy azul
Y no puedo hacer nada

Aunque recorri cientos de miles de Km
Estoy muy calmo
Y creo que mi nave espacial sabe que camino a tomar.
Diganle a mi esposa que la amo mucho, ella lo sabe”

Contro terrestre al mayor Tom,
El circuito no responde , algo anda mal

¿Puede oirme, mayor Tom?
¿Puede oirme , mayor Tom?
¿Puede oirme , mayor Tom?
¿Puede…?

“Aquí estoy flotando alrededor de mi tubo de lata,
muy por encima de la luna.
El planeta tierra es azul
Y no puedo hacer nada”.


Autor: David Bowie
Año: 1969 “ Nacia Ziggy Sturdast”

EL PRINCIPIO DE LA VENTANA

¡Discúlpame!! Pero sin saber por que, me sorprendisteis. Nadie sabe el por que de nosotros, acá, en este rígido mantel estampado que el mañero sol se encargo de coser. Ahora ¿Me podes ayudar?
Quizá te suene a grito de cafetín, o algo así.
Lo que pasa es que el poeta, el artista o el bohemio, confundieron la gris aurora con un telón, y ya son parte de un folleto, pero vos no sos parte de una ficción. Tampoco, al observarte, me considero artista; miro a los costados y ni siquiera encuentro director.
Dame la razón. Deja que pueda dormir, sostenerme y fundirme en la templanza, que sin querer propone tu imagen. Imagen que jamás se valió por ser tapa de una revista.
Dejemos que el glamour no nos afecte, podemos crear nuestra propia limusina…condúceme, sostenme; mira a tu alrededor, no hay nadie mas; solo este valiente, descarado, con mas sinónimos, osado.
Déjame jugar de obsecuente, total los roles cambiaran.
Mientras tanto, dejemos que el paraguas nos moje, que el frió nos envuelva con su calor.
Hazme caso, dale…total las cortinas del gran negocio cerraran.
Giremos, nada mas giremos…con la lucidez que la felicidad, estampa en el aire.

LEONARDO BALDO

UN POQUITO DE SAL

“Marcheeee…otro lomo con pimienta de cayena”

Pimienta de cayena y más pimienta de cayena, y más carne, y más lomo.  ¿Los demás ingredientes que podrían conformar diversos platos, dónde están?
Aturdido, me paré. El mozo vino hacia mí y me preguntó qué hacía. Yo le contesté: "Me voy". Él sostuvo que faltaba el postre; yo le dije "gracias", pero que prefería irme por que no me sentía bien. Opté por mentir piadosamente y me fui de ese restaurante.
Las ganas de comer tranquilo, en algún restaurante de Palermo Hollywood, todavía me motivaban. Decidí, entonces, sentarme en el restaurante situado enfrente. Me senté, incorporé mis codos sobre la mesa y escuché una oral petición “Marche otro lomo con pimienta de cayena!”... Eso lo había escuchado antes; observé alrededor y noté que los demás clientes se reían, cantaban, pedían la comida pero la relegaban. Comencé a sentirme mal. Mi vista había comenzado a nublarse, la transpiración helada descendía por mi espalda, los mozos pasaban, caminaban con sus bandejas llenas de platos.
Pude pararme. Desconcertado y con miedo llegue hasta la puerta. Me pregunté en ese momento porqué todos los comensales pedían lo mismo ¿Sería por la escasa oferta o por costumbre y falta de identidad en el comensal? Salí de ese restaurante. Tomé el colectivo 152 en dirección a mi casa. En el colectivo no podía sacarme la imagen que me había acompañado en los restaurantes. En fin, la misma imagen... La transpiración persistía y varios pasos se apoderaban de mí. Decidí, entonces, escaparme de esos pasos, bajé del colectivo y corrí hacia mi casa; llegué a mi casa. En el momento en el que abrí la puerta, el humo de otro colectivo entro a mi casa; comencé a toser y, ahí, por motivo de la impredecible asfixia, caí. Al levantarme la sensación persistía, la espalda estaba helada, mi rostro tenía un tono blancuzco. No podía olvidar la anomalía en las cocinas de los restaurantes, la anomalía de los clientes al pedir, la falta de platos; en fin, la falta de propuestas... Esas cosas en mí, generan miedo y desasosiego. Continuaba, entonces, la idea de que jamás saldría a comer, que dependía de mí ofrecer nuevos y buenos platos.
Atemorizado y ansioso logré sentarme. Vislumbré en la cocina una hermosa olla, con agarraderas de acero y fondo bañado en bronce. Me cuestioné a mí mismo si esa olla sería lo suficientemente libre para realizar cualquier cocción. Después de cuestionarme estuve ahí, en la cocina. Mientras perseguía el perfume del cilantro, miraba la olla y su tamaño. Vi una soga que colgaba entre la grasa de mis azulejos, la tomé y decidí maniatarme las piernas. Una vez que mis piernas quedaron como hermanas siamesas, decidí sentarme sobre la mesada, picar cilantro y poner a hervir agua junto a puerros cortados, ajos y vino tinto. Incorporé el cilantro dentro de la olla.
En una odisea contra el tiempo de preparación, encendí un cigarrillo en vigilia del hervor. Después de cinco minutos, el agua emergió enojada -con espuma entre sus dientes- de los bordes de la olla. Fue en ese momento cuando, en posición vertical, sentando mi cola en la mesada, incorporé mis piernas al caldo. Mientras cantaba, las dejé hervir. De repente las vi ahí, en la olla, escapándose de mis caderas; mis piernas hervían en la olla, junto al caldo, para un nuevo plato. Las dejé en el fuego durante dos horas más. Aproveché ese tiempo para armar un artefacto que ayudara a movilizarme. Pasó el tiempo de preparación y me animé a probar. Note que el sabor era uniforme, por lo tanto, tome otro cuchillo y me seccioné cada muñeca con el fin de que mi sangre le diera color al pálido caldo. Vi un ingreso demasiado líquido; entonces incorpore mis vísceras -las más ricas-. En fin, dejé cocinar y esperé nuevamente. Habían pasado dos horas más, probé y noté que el líquido biliar había amargado por completo mi caldo. Empecé a seccionarme poco a poco el hipotálamo para meter parte del hemisferio derecho; metí parte de mi cerebro y esperé sin razón un tiempo más. Se me ocurrió que todo estaría en su punto, probé nuevamente y noté que el sabor todavía no tenía identidad.
Persiguiendo el volar de una polilla mi vista se cruzó con la parte superior de la alacena. Noté que sobre la misma estaba la sal; bajé el salero, agregué sal a la preparación, dejé que se mezclara, probé y me gustó.
Después de haberme cocinado con la intención de crear un nuevo plato, llegué a la conclusión que la sal es imprescindible en toda preparación.