viernes, 13 de agosto de 2010

DESDEÑANDO EL SALUDO

“Buenas tardes, mi nombre es tino, expondré el siguiente estudio por mi realizado sobre el saludo. Sucede que, provisoriamente, desde lo interino, en la ciudad de Rufino; el santafecino don Rino se anuncia de tal manera “¡Hola!” Muy corto, poco magnético, el anuncio de don Rino, tan solo por efímero lugar ladino. Este será el marco desde el cual abordaremos la noción de lo que conocemos como saludo”

Me dejo anodino, débil, la exposición de tino ¿Qué nos quiere decir tino con esto? Lo único que haré será grabar su conferencia a fin de interpretar lo que nos quiere decir a través de Rino y , de sus maneras para anunciarse ante el mundo. Lo escuchamos, lo leemos:

“Don rino podría habernos saludado así: ¿Que tal, buenas tardes, como están? Don Rino dijo solamente “Hola” “de esta cita podemos inferir, en un principio, de que la i (Por ser letra i latina) Hace de su forma algo anodino, fino. Es estrecha, tiene un espacio cerrado en su dimensión sonora, como lo son en diversas formas de percepción subjetiva las nociones de lo provisorio, lo interino y los momentos efímeros. Todos estos momentos pueden transpolarse a los sonidos estrepitosos, rutinarios i poco contundentes como los mugidos de una silla que, con cuero de vaca adornando sus maderas, es trasladada , apoyándose en el suelo; junto a la fuerza que le propulsa un ser tirifilo, el cual tiene la mera intención de producir chillidos con intenciones infinitas de una larga y delgada ”IIIIII” El desprendimiento sonoro que se libera de una silla arrastrada en un pasillo con un suelo de cerámica porosa, propugna junto a su iii chillona que nosotros veamos, estando ahí, un minúsculo horizonte pendiendo de pinos rojizos”

Bueno lo que nos quiso decir tino aquí es que la i, es una letra y, que este, tino, por estar metido en un pozo de esperanza distopica, ve en la i un mundo sin evolución en las artes , en el entendimiento de la épocas y en las diferentes culturas que transitan la mismas. Lo afirmo por lo de “Minúsculo horizonte pendiendo de pinos rojizos”
Y prosiguió, con más énfasis, tino:

“Aparte de ser estrecha la i latina, es fría. Según un estudio realizado por el consejo superior de investigaciones científicas (CSIC) en su afán por conseguir la traducción de las iieees a las ciencias duras e irrefutables, llegaron a la conclusión de que si la persona, en su hacer cotidiano, pronuncia la i mas de 32 veces, su cuerpo bajará a un gran abismo cenagoso de -36 grados centígrados, en donde lo único que podrá recuperarlo será: Chocolate, vodka, café o te. Estas vituallas mencionadas anteriormente no tienen i latina”

Acá se nota que Don tino hace lobby para determinado mercado importador, tratando de subyugar a un nacionalista acérrimo como don Rino, al consumo de manufacturas gringas.

Pero lo extravagante de esta conferencia dada desde un marco poco soluble es que don Rino, según tino, fue y será interino por su interés mortecino de no llevar consigo un saludo más agradable, más extenso o versátil. Siguió don tino disertando:

“Recuerden que hasta que esta persona no encuentre para con los demás, maneras en la acción de saludar, será por siempre un objeto de estudio por su saludo particular. Como lo dijeron algunos estudiosos y acomodados practicantes del saludo universal. La i no tiene aire, no exhala; tiene contracción y es, aparte, la única vocal que por su imagen acústica escinde la sinapsis por representarse en forma fino cuchillo. La i latina no tiene significado, no se puede interpretar. Cuando intentamos interpretarla o acercarnos a ella, salimos corriendo al conocer su insoportable mundo. Lo mismo pasa con don Rino , un objeto que dice “Hola” ante cualquier situación. Sabemos bien que hay situaciones que merecen ser saludadas de otra manera. Por eso lo estudiamos. Estudiamos objetos inertes que no sujetan su vida en algo imprescindible, los vínculos. El saludo vincula”

¿Las jarras se saludan, se quieren y se precipitan al amor?
Eso se pregunta don tino, creo.
E incansablemente expreso, profiriendo, ante los escasos presentes, su extraña teoría sobre el saludo, un único saludo.

“Rino esta sometido a la existencia de la i en su nombre , antecedida por una R sufre y sufrirá lo que yo llamo -Reemplazo del nombre por el “yo” y el “ellos” en el mundo- El fragor del fonema “R” Hizo que don Rino , de chico ,soportara que le llamasen la atención diariamente “Rino Cuaresma, deje de hacer preguntas impertinentes” Decían sus maestros del primario, cuando don Rino, de chico, siendo ingenuo trataba de sumergirse en los espacios escritos por los significantes y significados de cada vocal, fuesen estas ,abiertas o cerradas. Fue tanta la censura, los retos que el recibió que su ontología del ¿Por qué la e –vocal abierta- significa lugar grande? Que poco a poco, apocado por la rigurosidad de sus maestros fue relegando sus ideas, aprehendiendo lo básico, lo pueril para el contacto cara a cara. Aprendió hace treinta años a decir, nada más y nada menos que “Hola” Ningún vocablo mas sucede este saludo. Hasta yo estoy absorto, patitieso y masticando ayeres al creer y seguir creyendo que don Rino, en algún momento podrá liberarse del muro sonoro de su nombre; un muro igual a una i parada en un peñasco, con una diminuta silueta a nada; una i siendo socorrida por tontas preguntas, una i que soporta el punto y la carga de ser i, una i que esta en don Rino, que lo presenta como sujeto, una i que lo sujeta…pobre Rino, pobre objeto. Estará siempre sometido a su nombre, al sonido de un llamado “¡Don Rino!” Tal vez si esta persona se hubiese llamado Omar, no habría hoy de sufrir problemas para el saludo. El origen de su corto “Hola” radica en su nombre, ni más ni menos, su nombre no representa nada”


Al final la exposición de Tino y su rara estructura metodológica para explicar una única manera de saludar, puede, a veces, dominar cualquier sentido; al sentido placentero del saludo. Creo que tino es el objeto de estudio de su propia teoría, siempre dijo “Buenas tardes”. No hay estructuras para el saludo, en fin, no hay maneras de explicar metodológicamente el saludo, porque cada saludo tiene un brazo, una carcajada y un olor distinto.
Me retiro, cumplí con mi trabajo en ofrecerles algo extraño e irrelevante. Algo insostenible.
“Hasta luego. Saludos, frutales, con tonos glaciales”
Bueno, tal mal no suena, que se yo…

martes, 10 de agosto de 2010

MIRANDO A GODOT

Exaspera, dulce, la espera
Se hace amarga, se convierte… se arroja
Viendo al viento con trajes sólidos
Sin velos, correr tras ella

Se exhibe entre ademanes fijos
Grita y exhala su destino, su pasar
De un pasillo sale, entre brillos refulgentes
Y detrás, destellantes…
los brazos de su asar

Enumera, escribiendo, su despecho sobre un vidrio
La niebla es bolígrafo de calor en su ventana
Los jadeos, entre vuelos, trinan el grito de su esperanza
Baja un gris del sol; se disipa su rayo
El objeto yace en su cien; ve un escenario, sube
Con uñas raídas, comidas, frías, corre su telón, escribe…
Habla sobre ella esperando, ante un público preocupado, su fin insondable

jueves, 15 de julio de 2010

EN EL FONDO DE UN RELATO

Fidipó podría haber parapetado su existir bajo muchas cosas, objetos o normas. Atrevido, impávido y sin cavilaciones eligió armar su teoría para postergar nuestros minutos, para aletargarnos; para que al fin y al cabo aprehendamos lo que nos dejó.
Fidipó dejó algo extraño, ahí anda, presumiendo ser, discurriendo por varios lugares.
Algunos señores que conocen el marco de trabajo de este reconocido académico afirman en que todo puede ser vendido a través de formatos o soportes; piensan en clientes, momentos y transacciones con gusto a hule. La teoría de Fidipó no debería de venderse.
Estas piezas, hoy cobran sentido en un rincón extraño; fastuosas en sus volúmenes, tienen cuerpo, tapan y cubren el reposo de un hacer, para ser. Fidipó yace debajo de estas hace mucho tiempo, solapando su identidad, yace y no despierta del núcleo de una extraña teoría por el formulada. Dejó de caminar para mutar su semblante en transeúntes de carne y hueso, en una hipótesis; hipótesis que en el fondo, en su fondo camina, que se mueve, que musita socarronamente los ritos de un necesario pensar.

La hipótesis que este muchacho nos ofrece, abre con lentitud un nervio más de nuestras galerías mentales. La formulación desde un marco teórico, hasta el momento, incognoscible por el humano, versa sobre que cada uno de nosotros podemos arrinconarnos en los vértices de la risa; entre carcajadas que fundan un rincón sonrojado de espacios estrepitosos, con gritos placenteros, entre labios tensados hacia los costados por expresiones de vida. Es ahí donde Fidipó puso su mayor oración, donde puso su menester academicista; en lo que llamamos “Risa” perdón “Vida” Bueno, es decir, más allá del pequeño lapsus por mi antepuesto, me refiero a estas sentencias. Breves oraciones: La risa es vida, viva la risa, viví y reí; varias alusiones que nos convocan cotidianamente a despertar, sin dormir, en otro lugar, imprevisible lugar, pero necesario, por que ahí esta aquel rincón, un rincón que desea ser visto, un rincón de ángulos inéditos, en donde se unen líneas que pretenden escapar de su rectitud.

Se que todos en este momento estarán preguntándose por mi error en exponer, sin lucidez, tal antinomia ¿Rincón y vida? El metafórico choque entre palabras que hacen esta idea ha de llamarse “Arrinconarse en la risa” Esa es la teoría, una teoría en donde convergen varios marcos para formar una perspectiva de carácter elástico.

Arrinconarse en la risa, según Fidipó , aboga por el estudio metodológico del movimiento de los labios, con los de su sonido. Dice que no existe risa en sincronía con el movimiento de los labios, por que el labio sucede a la risa interna, el labio reidor es el yugo del sonido en la carcajada expresada. La cotidianeidad circundante tiene una mueca de inter-realidades, estas inter-realidades, mínimas en su tiempo, forman pequeños rincones en grandes espacios, sugieren que sean vistas muy de cerca. Al verlas de cerca apoyan la existencia de gestos impredecibles. Lindos gestos, la risa. Hay que mirar por intermedio de esta grande y oscura realidad; para encontrar los risueños colores que al verla en grande, podrán alterar nuestros dientes amarillos en blancos, difuminando, poco a poco, el gris tono del tedio que se expresa comúnmente, por no propender esta idea. Si la risa se difumina ante un contingente cruce con la niebla, producto de exhalar aire desde nuestros pulmones, es por no abarcar esta teoría desde un marco más filosófico, desde un marco que ayude a interrogarnos ¿Por qué la niebla es niebla? Ante la lentitud, difusa, fría de una niebla de otoño, el aliento acalorado de una carcajada hacer ver la idea fundamental de la risa. Este sería otro abordaje para estudiar que el clima de la risa es interno, de que la risa según Fidipó, genera un clima.
Desde otro nivel, el empírico, Fidipó propone experimentar la risa, sentir la extensa y reverberante presencia de la carcajada en el cuerpo; la que nos hace temblar, generando a posterior la abstracción revulsiva, provocando en simultaneo la distensión de nuestros músculos, la oxigenación para dar vida a un ecosistema que algunos, nos sugieren eliminar.

Arrinconarse, parapetarse, estar subyugado en la risa es un estudio más para expresar, entre vientos de arena; la necesidad en querer ser, como Fidipó. La necesidad de reírse gratis en los fondos que se prefiguran desde un relato inter-textual, inter-real, relatos cotidianos que pueden parecernos increíbles, pero que debemos observar para sacar aquella efímera, pero loable acción que suscribe a nuestro pervivir “A reírse, eso vale y no se vende” Dijo Fidipó

miércoles, 30 de junio de 2010

DIAS CON DON BERTOLD

EL RIO DE LAS MIL CARAS

UN FILM DE TOTO PROTAGORAS

Por Don Bertold

En una sala donde se presenta el celuloide, por lo general se apaga la luz, se acogen las voces detrás de la laringe, proyectándose mientras tanto, la inmortal existencia sobre una tela; para propagarse luego, un homogéneo sonido gutural de acepciones corrompidas por la belleza del ultimo arte .Incomprensibles acepciones en búsqueda de calificativos o comentarios para la obra inscripta en el celuloide que contemplamos en ese momento.
La vez pasada, tuve la suerte, otra vez, de que Don Bertold me hiciera una sinopsis, un comentario sobre un film por el visto, llamado” El río de las mil caras” Película que aun no he visto, pero que me sugirió que viera cuando con el hable por ultima vez.
Esto fue, lo que don Bertold en caracter de sugerencia, mientras untaba desesperado pan con queso sobre una galletita, me dijo sobre la proyección de este titulado género artístico.
“En el río de las mil caras la realidad tiene senderos multiformes, por donde caminan los versos sobre planos subjetivos, sus gestos llevan buena vestimenta, propia de una época aun incognoscible. El anagrama de la piel reversible de las palabras se choca con el silencio de la escena y son la postura de un decir distinto para los protagonistas, pisando siempre, la arena seca de las costas de un río que parece fluctuar su semblante día a día.
En este film, el conspicuo director Toto Protagoras intenta recoger a través de los efectos especiales, un Japón subacuatico, un son de risa achinada, de fríos ritos, al fuego. En gran parte del relato se ven caracoles anquilosados saliendo del río, armando los días, degollando sus siluetas, intentando respirar, sobre la espuma, entre aires de lavanda sumisa. Después de un diáfano momento de pantalla, producto de un gran fundido encadenado, sonroja el sol, en un plano secuencia, con el travelling veloz que lo ve pasar detrás del montado e ideológico eclipse de la cámara.
Las orbitas del plano objetivo apuntan siempre a un cielo, muestran sus lácteas vías plateadas, asumen al bajar el tempo frenético del argumento. Son jadeos de contracción infinita en la historia para ver. Al final veras la estela del núcleo, del núcleo de aquel sendero indeciso que es el director, el que pretende inmortalizar la idea de “Comunicación clara”
¡Importante! Para no soslayar la historia por completo tenes que atender y ver cuando el actor mexicano Emanuel Kantinflas, entre ruinas producidas por la guerra; procura esgrimir, dibujando sobre un lienzo, una paloma blanca, para simbolizar con este ave, la paz. Esboza la paloma sobre la tela, en el intento vano de devolverle al río nauseabundo la imagen de río puro y limpio. El impredecible estilo de Toto Protagoras hace que la Paloma sea para su film, un deber civil, redentor de desgracias, ante los desmedros generados por las armas, pero que no cambian al río. Las palomas también mueren. La voluntad de creer que se vuela, no. A Emmanuel Kantinflas, en la pelicula, se lo lleva el espanto nauseabundo del río.
En este ultimo estandarte del “tragaluz del infinito” la realidad tiene un río de caudales disímiles, para devenir en suelos secos, sin agua; de donde el liquido podrá brotar nuevamente y ser puro. No diré más nada, tenes que verla”
Don Bertold se retiro y, como de costumbre, me dejo pensando, inquieto; movedizo.
Entumecido, después, pude exhalar. Moví mi brazo derecho y me dije:

“Esta es una sinopsis extraña, una crítica sin precedentes en la manera de enunciar. Así no se conocen las criticas sobre cine, no son así; mucha prosa, mucha metáfora”
Ahora sigo inquieto, leo alguna revista sobre cine, busco pasando en sus hojas de industria “La doxa veraz” Cine en donde se proyecta esta película “El río de las mil caras” según Don Bertold. No encuentro un cine con este nombre, tampoco un film llamado el “El río de las mil caras”
Don Bertold ya se fue. No se que me quiso decir con esto, pero se que volverá. Ahí evadiré mis dudas respecto a este ultimo comentario.

sábado, 12 de junio de 2010

DIAS CON DON BERTOLD

Diariamente, entre diarios, charlas y radios. Junto a don Bertold tratamos de cocinar a fuego justo, los mensajes del vapor, para que una vez sólidos, estos puedan ser incorporados a nuestro anhelado y posiblemente sabroso plato principal: La comunicación.
Todavía, hay hambre…
Tardaremos años… las hornallas refulgen en sus discursos con gas; mientras, don Bertold, masticando migajas y con la panza vacía, acerca a nosotros una rispída sentencia: “Cuando la verdad sea demasiado débil para defenderse tendrá que pasar al ataque”
Nos deja pensando… se va. Lo hace diariamente.
Se que vendrán más días, don Bertold sabe de este lugar, volverá.

jueves, 3 de junio de 2010

PERMANECER EN UN LIBRO

Para el autor de este libro es necesario escribir. Lo hace minuciosamente, marcando sus días en una hoja, con su lápiz, formando oraciones con pretensiones significantes, para algun lector, que la da existencia. Se mete a fondo, entre los fondos, jadeando intensamente con fuerza para abrir universos desde sus suelos; se cansa como si corriese largas vueltas a la manzana, por que quiere meter su animado cuerpo entre esos universos, los espacios blancos de la hoja. A pesar de exponerse ante situaciones extracotidianas, lo realiza con gusto, el autor quiere ser leído, esta preparado para cualquier embestida propia del oficio que lo hace vivir desde su lugar, desde las vueltas de su página.

Generalmente antes de llenar el espacio en blanco, este escritor piensa constantemente en un titulo, siempre hace esto, de otra manera no comienza su escrito. Cada obra nueva, es para el, un desafió de permanecer en el mundo, un pasaje a la inmortalidad. Quiere siempre, ser tinte para una historia nueva, pero su lírica, sus universos ya encontrados entre los espacios llanos, no golpean la cosmogonía de la hoja en blanco, por no salir de sus entrañas aquel común titulo que lo hace correr, girar, rotar alrededor de estrellas.

Este autor ahora no puede pensar en el titulo, por que el titulo se ha decodificado en un mundo; delimita algo, entonces se mantiene distante de hacer un manuscrito a diestra y pasión. Es como que algo ha cambiado, el percibe varios mundos confluyendo en uno. La inmortalidad se tiene que ver en varios mundos, esta, no esta demarcada
“Mi intención no es escribir para uno, para uno parado en un mundo” Dice el autor. Este es su principal desafió.
Comienza a escribir “¿El titulo?” Se pregunta.
“No hay un titulo, algo general, algo que marque, que diga y que pueda resumir” Responde a solas, para el, para ellos, los posibles lectores

“Le pondré el titulo que mejor le quede a mi argumento, en fin, que este se vea en la historia con movimiento y que sea un mero hecho esporádico con la presentación del contenido, el contenido seré yo. Voy a trashumar por los segundos de varios mundos” Vuelve a decirnos

“¿Qué soy yo?” –Se pregunta-
“Soy alguien que flota, que camina, que corre, que vive las contingencias en un nudo atado por personas. Soy alguien que se tropieza. Soy algo que muto, si muto, pero mi intención ahora no será la de mutar, si no que a través de escaparates de avenida larga, con olor a sueños, muten ustedes, por que yo ya he mutado”

Antes de invocar la primer letra, reinventa cada día una nueva forma de escritura, por que también su realidad circundante se reinventa y se le paga con fiel inmanencia a sus versos, poesías y cuentos. Para este autor la escritura es fluctuante.

“Quiero escribir un cuento que no tenga desenlace”

Dice este autor que quiere escribir un cuento. Eso es lo que hizo siempre; escribir cuentos en los cuales su impronta era la de darle humanidad a seres inanimados o también, cuento con formas de adivinanzas, en donde el titulo se leyera al final a fin de unirse con el argumento. Todos estos cuentos, para el, tienen un desenlace, pero su futuro logro escrito no radica en un desenlace, el desenlace es finito, el desenlace, en este momento, para este autor, es como el planeta con sus meridianos, trópicos y una vista al horizonte en donde todo concluye, termina; quiero decir que es conmensurable, que se puede medir. La literatura, para este autor, en este preciso instante, no es matemática.



Antes de este relato, en donde yo hablo sobre el y sobre su nuevo designio; todo era diferente. Este autor al realizar sus escritos, encontraba como conflicto el titulo ¿Para donde iría el escrito con tal titulo? ¿Quién lo entendería? Ahora el, pretende que se vea el conflicto en el desenlace. Algo extraño ¿No? Quiere que la historia siga fecundándose en los discursos intramundanos de algún lector. Quiere que su literatura sea un basamento de aire.



A el, ahora, lo trae la necesidad de permanecer escrito. Quiere permanecer leído, para pervivir por siempre entre las páginas de su futuro libro, con el fin de que algún lector, mientras lo ve, ahí, exhale profundamente para que junto a sus sentidos pueda caminar por todas sus geografías escritas.

El escritor, del que hablo, posiblemente exista bajo la inmortalidad de sus múltiples géneros literarios. Vive y nos cuenta sus prolíficas existencias desde la página uno a la setenta y seis de su libro, en mil divididas estrofas, amigas de la metáfora. Camina desde la pagina veintiuno a la cuarenta-cinco entre sonetos; y a partir de la pagina 46, entre un narrar continuo, se sienta con aquel que lo lee, para un relato.

Nadie más lo vio a este autor. Una persona amiga nos comento hace poco que lo ultimo que dijo fue: “Si quieren saber sobre mi vida, ahí estoy, entre esas paginas, interactuando con aquellos posibles mundos en los que permanezco, tratando de llevar un hilo infinito presentado en manuscritos a través de un fondo blanco” Ahora “Permanece en un libro” Varios lo dicen. Otros afirman que fue su ultimo relato para alejarse de su frustrada literatura y de que hoy vive en Gral Roca recolectando manzanas, y que por cada manzana que el sustrae del suelo, hace un ideograma para reescribirlo en futuras letras de algún lector.
Por más que se vacile, se opine y se diga, no se sabe realmente de esta persona. Solo, por ahora, se ve detrás de alguna vidriera, delimitada vidriera, un libro con su nombre, un libro que tiene 76 realidades, 76 mundos por los cuales pasear.

lunes, 12 de abril de 2010

¡Hufff! Aaire

Hierático me sostuve bien alto, al rato, tuve al deber de darle movimiento a los precoces pulmones de un niño, baje y cumplí con ese deber. Mezclándome con patológicas partículas subí nuevamente, esta vez estaba mas alto, no tenia miedo por elevarme demasiado, llegue, sin querer a colisionar con una nube, me metí dentro de ella. Un impredecible aventón, me llevo a mí y a esa nube hacia otro lugar, me di cuenta que esa nube tenia extrañas sensaciones, pude escapar rápido. De casualidad visite la casa de un orfebre, medio angustiado estaba el por que su fuelle se había trabado, una loable actitud hizo que me metiera dentro de ese fuelle, estuve 30 segundos hasta que el mismo me insufló. Tuve el deber nuevamente de visitar un gran teatro, allí me esperaba abierto y con ansias, las fosas nasales de un excelso cesionista en trombón, sin pedir permiso entre por sus fosas, con mis brazos ceñí su laringe para poder discurrir dentro de su anatomía, llegue a sus alvéolos hice lo que tenia que hacer, y Salí, corriendo para disfrutar de el sonido de su trombón, después como de costumbre , como pasa siempre, los cesionistas de los clarinetes, flautas y oboes pidieron de mi ayuda, y así fue, me quede trabajando durante tres horas mas en aquel teatro. Subí nuevamente para reponerme, ¡de golpe! Un impredecible y beligerante zonda, me ladeo hacia otra ciudad dejándome absorto, ahí en esa ciudad tuve el deber de vigilar una casa, llena de niños. Me quede, la vigile durante varias horas, los niños aun dormidos me tomaban, me llevaban hacia sus adentros y me sacaban. Recuerdo de haber paseado por varias personas, es bárbaro, se siente satisfacción, intriga ¡Jeje! No sabes nunca con quien tenes la contienda, pero jamás podré olvidar el día en que me tope con un extraño ser, aquel ser pestilente, me había pedido que lo llevase hacia algún lugar, yo como buen obsecuente lo lleve, creo que fue la impunidad de mi textura la que hizo que nadie viera su fiereza, luego me entere que aquel ser había deteriorado por completo las transeúntes esperanzas que se acurrucaban bajo arquitecturas de toda índole. Que feas esas arquitecturas, las de toda índole, digo; prefiero ser contemplar la escena humana desde los árboles, ahí todo tiene otro semblante, pero bueno, voy donde me toca, acá el problema es que soy un tipo muy buscado, ni bien dicen mi nombre y superando a la velocidad de la luz ahí estoy, calmando, ayudando a la persona que lo desea, ó al lugar
Y bueeeee- respira- les muestro lo que soy: Soy vestigio libre de vidrio, sin peso para balanzas de uso, incoloro, liviano, soy un ser ingenuo, errante, que lleva lo que le toca, que se enferma al igual que ustedes, que desespera y quiere correr, que se limpia, que suena, que de manera sigilosa los visita con algún fin, que a veces esta y a veces no esta, que se enoja y que se reprocha su difícil tarea de ser aire.


Juan Carlos Relacioneta