sábado, 5 de octubre de 2024
Solo eran dos copas
Relajado, pleno. Bebe a sorbos el tinto de montaña. Frutado aroma en su paladar. Estallan risas. Bebe y sigue, ahora hielo. Exquisito. El sistema nervioso central lo nota. Se relaja. La uva en el limbo, la casca frutada la siente en su glándula pineal. Dormitar caminando. Caminando levanta la vista, contempla las estrellas desde el otro lado de la vía.
Ya se fue la primera. Abre la segunda, es de llanura. Ya no hay ganas. Queda a la mitad. Se acuesta, se duerme hondamente y recuerda no tomar el antipsicótico que lo propulse a un descanso posmoderno, sin gratitud.
Al otro día, despierta. Desayuna fluoxetina y café negro con cúrcuma.
Rigidez muscular, rigidez muscular, rigidez muscular.
Se ducha con agua fría que cae desde una amplia regadera.
Agradece.
Y dice: "Solo eran dos copas".
jueves, 22 de agosto de 2024
Colágeno acuático en el alma de mis días
(Por Horacio Buratti)
El ser, ahí, jugado
genera optimismoporque la tormenta, furibunda y a veces
calma
siempre está adentro
alguna vez
dijo alguien: “hay que saber manejarla para sobrevivir como el común de los mortales”
“parte clave de la resistencia para ser optimista” escuché de las voces de Poseidón
ante la nada
todo es una historia sin hada
pensar cosas indecentes que no perforen con sus taladros nuestras mentes
Y
se desvanece la noche, mientras se va despuntando el día
y mis ganas, con tus ansias en silencio, ejecutan las más hermosas melodías
Envejecer no es tan malo
es haber gozado bien de cada arruga
golpe
cada dolor y cada revulsivo nado, chapuza o inmersión en el agua abuela - dijo una chamana-
nos impulsa ....
colágeno acuático en el alma de mis días
lunes, 19 de agosto de 2024
Inundaciones de otoño
De Chuang Tze
(Traducción de Thomas Merton)
Las inundaciones de otoño habían llegado. Miles de torrentes salvajes se vertían furiosamente en el río Amarillo. Éste engordó e inundó sus riberas hasta hacer imposible distinguir un buey de un caballo desde la otra orilla. Entonces el Dios del Río se echó a reír, deleitado con el pensamiento de que toda la belleza del mundo había caído bajo su tutela. De modo que giró corriente abajo hasta llegar al océano. Allí miró por encima de las olas hacia el vacío horizonte del Este y quedó consternado. Oteando el horizonte, recuperó el sentido y murmuró al Dios del Océano:
«Bien, el proverbio está en lo cierto. Aquél que se ha hecho con ideas piensa que sabe más que cualquier otra persona. Así he sido yo. ¡Sólo que ahora comprendo lo que quiere decir Extensión!”
El Dios del Océano replicó:
«¿Acaso puedes hablar del mar
a una rana en un pozo?
¿Puedes hablar del hielo
a una libélula?
¿Puedes hablar acerca del camino de la Vida
a un doctor en filosofía?
De todas las aguas del mundo,
el océano es la mayor.
Todos los ríos van a verterse en él
día y noche.
Jamás se llena,
devuelve sus aguas
día y noche;
jamás se vacía.
En épocas de sequía,
no baja el nivel.
En tiempos de inundaciones,
no aumenta.
¡Más grande que todas las demás aguas!
¡No existe medida para decir
cuánto más grande!
¿Pero estoy orgulloso de ello?
¿Qué soy yo bajo el Cielo?
¿Qué soy yo sin el Yang o el Yin?
Comparado con el cielo,
soy una roca diminuta,
un achaparrado roble
en la ladera de una montaña.
¿Debería acaso actuar
como si fuera algo?»
viernes, 2 de agosto de 2024
Vapor de lenguaje
Despierto en este invierno de horas lacias
Salgo en su búsqueda
Es del este que aparece
Ahí
Detrás de los árboles
También lo esperan, ellos, los picudos revoloteantes, porque
el tronco se completa con pájaros.
Raíz alada que vuela en cielos subterráneos.
Ahora alumbra con la fuerza de su dínamo.
Me cobija como madre que cubre a su hijo para que no se resfríe.
Lo siento
Lo percibo
Y miro
El sol hace correr ese "gran otro" que me
acompaña.
Vapor de lenguaje.
jueves, 11 de julio de 2024
Tandil nos dará estímulos
Nadantes seres,
Dejó su celular
En este vacío universo polifónico llamado redes, vío albatros con sus alas impregnadas en sal, despostando humanos en la subterráneaa fibra óptica que sugería comunicarlos.
Aún así, siguió posteando.
Murió tras enfrentarse con el ave y sus garras.
Ahora, es solo un perfil en entornos virtuales.
No hay meme
Bola de nieve. Un meme, un virus. Algo que se amplía más
allá de nuestras redes para los encuentros civiles.
Nados continuos, comunidad, horizontalidad, camaradería y
solidaridad. Apoyás el brazo para levantar la cabeza cuando mirás, a través de
tus antiparras, la dirección a llevar en el agua. Y te sostenés, te apoyás, en
esa otra persona que se prolifera en una inmensa comunidad que no tiene
límites. Siempre sucede, claro, antes, durante y después de nuestras
inmersiones en aguas frías o gélidas. Porque nadantes somos, porque nadamos.
La bola de nieve se derrite y se trasmuta en futuras aguas
para nosotros. Líquido vivo que nos impulsa a vivir, a sonreír, a contarnos.
Aprendemos de nosotros, ¿si?
Bola de nieve. Ya no es un meme, es líquido madre. Nuestro
sentido construido, compartido.
A veces, quienes refieren a vidas pasadas, manifiestan que
esas hermandades vuelven a encontrarse. ¿Somos familia? ¿Somos hermanos
tallados en lagos vía arquetipos de antaño?
Otro lado informativo en referencia a los memes: Según la
memética, los memes son elementos de información cultural que se transmite de
mente a mente con variaciones y selecciones, principalmente por imitación y con
tres características: fidelidad, fecundidad y longevidad. De esta manera, al
incluirse estas características en el proceso imitativo se determina su éxito;
es decir, que el meme sea copiado de forma precisa, que se hagan muchas copias
de él y que duren por mucho tiempo.
Pero, no somos memes. No hay copia de cada momento nuestro
en el agua. Más allá del registro fotográfico.
La NAF es un Meme. Es un conjunto de historias que se juntan
y se replican por si misma en cada encuentro nuestro. Una Entidad que flotaba
en otra dimensión y que, como un virus, nos invade y se replica en cada uno de
nosotros.
Nuestras redes simbólicas e infinitas: el amor por el agua.
Solos nosotros podemos decodificarlas. Nademos, nadantes.
Nademos.