“Marcheeee…otro lomo con pimienta de cayena”
Pimienta de cayena y más pimienta de cayena, y más carne, y más lomo. ¿Los demás ingredientes que podrían conformar diversos platos, dónde están?
Aturdido, me paré. El mozo vino hacia mí y me preguntó qué hacía. Yo le contesté: "Me voy". Él sostuvo que faltaba el postre; yo le dije "gracias", pero que prefería irme por que no me sentía bien. Opté por mentir piadosamente y me fui de ese restaurante.
Las ganas de comer tranquilo, en algún restaurante de Palermo Hollywood, todavía me motivaban. Decidí, entonces, sentarme en el restaurante situado enfrente. Me senté, incorporé mis codos sobre la mesa y escuché una oral petición “Marche otro lomo con pimienta de cayena!”... Eso lo había escuchado antes; observé alrededor y noté que los demás clientes se reían, cantaban, pedían la comida pero la relegaban. Comencé a sentirme mal. Mi vista había comenzado a nublarse, la transpiración helada descendía por mi espalda, los mozos pasaban, caminaban con sus bandejas llenas de platos.
Pude pararme. Desconcertado y con miedo llegue hasta la puerta. Me pregunté en ese momento porqué todos los comensales pedían lo mismo ¿Sería por la escasa oferta o por costumbre y falta de identidad en el comensal? Salí de ese restaurante. Tomé el colectivo 152 en dirección a mi casa. En el colectivo no podía sacarme la imagen que me había acompañado en los restaurantes. En fin, la misma imagen... La transpiración persistía y varios pasos se apoderaban de mí. Decidí, entonces, escaparme de esos pasos, bajé del colectivo y corrí hacia mi casa; llegué a mi casa. En el momento en el que abrí la puerta, el humo de otro colectivo entro a mi casa; comencé a toser y, ahí, por motivo de la impredecible asfixia, caí. Al levantarme la sensación persistía, la espalda estaba helada, mi rostro tenía un tono blancuzco. No podía olvidar la anomalía en las cocinas de los restaurantes, la anomalía de los clientes al pedir, la falta de platos; en fin, la falta de propuestas... Esas cosas en mí, generan miedo y desasosiego. Continuaba, entonces, la idea de que jamás saldría a comer, que dependía de mí ofrecer nuevos y buenos platos.
Atemorizado y ansioso logré sentarme. Vislumbré en la cocina una hermosa olla, con agarraderas de acero y fondo bañado en bronce. Me cuestioné a mí mismo si esa olla sería lo suficientemente libre para realizar cualquier cocción. Después de cuestionarme estuve ahí, en la cocina. Mientras perseguía el perfume del cilantro, miraba la olla y su tamaño. Vi una soga que colgaba entre la grasa de mis azulejos, la tomé y decidí maniatarme las piernas. Una vez que mis piernas quedaron como hermanas siamesas, decidí sentarme sobre la mesada, picar cilantro y poner a hervir agua junto a puerros cortados, ajos y vino tinto. Incorporé el cilantro dentro de la olla.
En una odisea contra el tiempo de preparación, encendí un cigarrillo en vigilia del hervor. Después de cinco minutos, el agua emergió enojada -con espuma entre sus dientes- de los bordes de la olla. Fue en ese momento cuando, en posición vertical, sentando mi cola en la mesada, incorporé mis piernas al caldo. Mientras cantaba, las dejé hervir. De repente las vi ahí, en la olla, escapándose de mis caderas; mis piernas hervían en la olla, junto al caldo, para un nuevo plato. Las dejé en el fuego durante dos horas más. Aproveché ese tiempo para armar un artefacto que ayudara a movilizarme. Pasó el tiempo de preparación y me animé a probar. Note que el sabor era uniforme, por lo tanto, tome otro cuchillo y me seccioné cada muñeca con el fin de que mi sangre le diera color al pálido caldo. Vi un ingreso demasiado líquido; entonces incorpore mis vísceras -las más ricas-. En fin, dejé cocinar y esperé nuevamente. Habían pasado dos horas más, probé y noté que el líquido biliar había amargado por completo mi caldo. Empecé a seccionarme poco a poco el hipotálamo para meter parte del hemisferio derecho; metí parte de mi cerebro y esperé sin razón un tiempo más. Se me ocurrió que todo estaría en su punto, probé nuevamente y noté que el sabor todavía no tenía identidad.
Persiguiendo el volar de una polilla mi vista se cruzó con la parte superior de la alacena. Noté que sobre la misma estaba la sal; bajé el salero, agregué sal a la preparación, dejé que se mezclara, probé y me gustó.
Después de haberme cocinado con la intención de crear un nuevo plato, llegué a la conclusión que la sal es imprescindible en toda preparación.
martes, 5 de mayo de 2009
domingo, 3 de mayo de 2009
jueves, 30 de abril de 2009
LA CHISPA
La impunidad de mi semblante aniñado dejaba sucumbir a mis padres al resto de mis pretensiones. Esperaba el fin de curso, para adentrarme en la panacea, que para mi significaba ir al campo. El campo representaba el lugar mas libre, lleno de música, de impavidez minuto a minuto. Junto con mis primos aprovechábamos el caluroso enero para enredarnos entre líneas de pesca a medio armar, juegos nocturnos y mucha comida ejecutada por las manos de mi abuela. Pero hay algo de esos días que recrudece en mí hasta el día de hoy, era ese fuego, ese ocre prohibido lleno de movimientos que nos visitaba a la hora de la siesta. Éramos niños, peleábamos contra el hombre de la bolsa, por ende no dormíamos siesta. En ese horario lúgubre de silencios humanos, aprovechábamos todas nuestras energías en la recolección de superfluas ramas secas, tarros oxidados y aerosoles viejos. La idea: armar una intensa hoguera, para jugar a ser héroes paganos. Mi primo Cristian el mayor del rango, comandaba la tarea “Traigan muchas, pero muchas plumas de gallo que eso agarra mejor que la leña”, decía Cristian, yo le hacia caso penetrando el lugar mas oscuro del área, peleándome entre gallinas buscando al gallo; mi otro primo, Gustavo, era el quemador de residuos industriales, pasaba horas dentro del galpón, entre las herramientas, buscando obsoletos hierros para incinerarlos. Una vez que terminábamos ese trabajo, buscábamos el combustible, allá, en el campo abundaba, abríamos las canillas de los tanques y llenábamos las damajuanas de gas oil, mi abuela viéndonos desde lejos exclamaba “¡El gas oil no, chicos, que es para trabajar!”, solamente nos lo decía, pero no lo prohibía. El ritual previo a la gran lumbre nos juntaba agachados, concentrados mirábamos las leñas y desechos del montón. Uno hacia reparo defendiendo la flamante fogata del furibundo pampa, el otro cubría el montículo de combustible, mientras agazapados esperábamos las llamas, juntábamos nuestras manos para encender el fósforo. Cristian, respetando las antiguas jerarquías otomanas, era el encargado de encenderlo; el fósforo encendido dejaba la mano de Cristian, y en la primera llama comenzaba la fiesta. Ahí estaba el fuego, el crepitar de la leña nos dilataba las pupilas, los hierros comenzaban a ponerse furiosos , en rojo, por el calor del fuego, los aerosoles vacíos suspiraban, descargando toda su bronca, hasta estallar, la escena cambiaba, el ritmo vedado por nuestros mayores producía risas e ilusiones, la ingenuidad nos llamaba mas cerca de la fogata, muy cerca. Recuerdo que fue ahí, estando agachado, con mis cejas en llamas , junto a mis primos mirando la hoguera, cuando una heterodoxa chispa salió de su ecosistema depositándose en Gustavo, inexorablemente, por instinto, Gustavo quemándose, estiro sus manos como queriendo salir de ese dolor, las manos raudamente tocaron mi espalda, la fuerza de gravedad , una vez mas, me supero, dejándome quieto sobre un símil volcán de lava agreste, comencé a gritar y a gritar, mis primos absortos por la peripecia presentada no se inmutaban, mis manos ahí seguían, entre brasas, envueltas en fuego , hasta que la carne se calentó, y ahí , si ahí saque mis manos, rojas , hinchadas de tanta osadía y tanta búsqueda. Ese fuego se apago, se prohibió, y mi recuerdo resurge como llama de leña, cuando veo la cicatriz del infante inquieto.
LEONARDO BALDO
LEONARDO BALDO
miércoles, 29 de abril de 2009
lunes, 27 de abril de 2009
Documento disparador de Multiespacios
Objetivo fundante
Promover la convivencia de la militancia y el desarrollo de expresiones artísticas en un mismo seno con el objeto de arribar a una nueva praxis política en toda su extensión, que sea fruto de esta síntesis.
- ¿Creemos que es central para nuestro proyecto y factible además esta construcción artística alternativa y complementaria que demanda tanto tiempo y energía?
La motivación que encontramos para el desarrollo de una política cultural propia a partir de la reproducción de Multiespacios artístico-políticos tiene que ver con el enriquecimiento mutuo de ambos mundos.
Decimos que es mutuo dado que se da un proceso simultáneo y simbiótico.
Por un lado avivando y fomentando en esa relación del día a día con el quehacer artístico la cercanía con una realidad social que excede su mundo de experimentación, compromiso del cual hoy carece, salvo excepciones. Por el otro un enriquecimiento de nuestra praxis que tome como punto de partida el reconocimiento de toda actividad artística como un vehículo de contacto con la sociedad, alternativo y diferente al ya conocido y tradicional.
En ese sentido creemos que es mucho más simple romper el prejuicio, desconfianza o lejanía que suele tener la sociedad respecto de la política a través de una obra, una exposición, una muestra o una música, a diferencia de recursos tan recurrentes como el panfleto político, las marchas y actos etc. (que de todos modos no dejan de ser válidos y complementarios también)
Algunos ejemplos de este enriquecimiento:
a) La ruptura del microclima de ensimismamiento a que lleva la militancia exclusivamente partidaria y cerrada. La apertura de nuestras casas a gente de otro mundo y con otra visión abre nuestra percepción y nos saca de un círculo de auto referencia constante.
b) La incorporación a nuestro desenvolvimiento político cotidiano de la manifestación artística en todas sus formas, como una herramienta de cambio.
c) La apertura a la participación de distintos perfiles al proyecto, con la posibilidad de aportar desde su propio lugar.
d) La posible vinculación de nuestra praxis con distintas expresiones artísticas de sectores postergados.
Esto significa que si bien somos conscientes de que resulta utópico pensar que con nuestros espacios barriales de trabajo modificaremos el régimen de comportamiento de la sociedad, también es cierto que ese trabajo cotidiano es parte del camino a recorrer y es lo que le otorga una consistencia y coherencia a la propuesta.
Autofinanciamiento
En este esquema ¿Cómo creemos que debe ser la continuidad de nuestro auto financiamiento?
Una diferencia sustancial que nos otorgaría una política seria de Multiespacios es la del posible auto financiamiento (total o parcial) de las casas.
A diferencia de los Comités y Unidades Básicas tradicionales, siempre pagos por el dirigente de turno, los Multiespacios son proyectos que pueden ayudar a eludir esa dependencia constituyéndose en emprendimientos autofinanciados. Sobre todo en el interior del país donde este tipo de práctica se da de manera corriente y los grupos terminan respondiendo por necesidad a un “referente”, el modelo del Multiespacio puede ser una experiencia a reproducir muy necesario para grupos reducidos (de jóvenes pero también de mayores)
A través de un desarrollo vigoroso de la vertiente artística del Multiespacio puede sostenerse la independencia de la actividad política que allí se desarrolle. En torno a las distintas disciplinas artísticas abiertas al barrio que allí tengan lugar (muestras, clases, ponencias, presentaciones, recitales, cursos, shows en vivo, peñas), dicho auto financiamiento estaría incluyendo al vecino como partícipe fundamental de esa política.
Una buena manera de darle una reproducción ampliada a la idea de JxI es abriendo casas en todo el país, y la única forma de que puedan auto financiarse (total, o bien parcialmente) es mediante este tipo de emprendimientos. No sólo sería más fácil de sostener económicamente (dado que implicaría un aporte menor) sino que se estaría repitiendo esta lógica de apertura y participación artística que buscamos.
Responsable artístico del Multiespacio
¿Creemos que es necesario el trabajo de un compañero abocado laboralmente a coordinar el Multiespacio y su consiguiente participación en las ganancias que este genere?
A partir de la experiencia de Pasco hemos visto que no es tan simple la construcción de un Multiespacio.
Se ha intentado además en una segunda experiencia que fue la de Arévalo y lo cierto es que quedó demostrado que se requiere más que ganas, sobre todo una dedicación de tiempo y energía que excede los parámetros normales de militancia.
La idea es que los Multiespacios funcionen de manera cohesionada, con un criterio unificado (más allá de los matices obviamente) y en los casos que sea factible a modo de circuito cultural.
Promover la convivencia de la militancia y el desarrollo de expresiones artísticas en un mismo seno con el objeto de arribar a una nueva praxis política en toda su extensión, que sea fruto de esta síntesis.
- ¿Creemos que es central para nuestro proyecto y factible además esta construcción artística alternativa y complementaria que demanda tanto tiempo y energía?
La motivación que encontramos para el desarrollo de una política cultural propia a partir de la reproducción de Multiespacios artístico-políticos tiene que ver con el enriquecimiento mutuo de ambos mundos.
Decimos que es mutuo dado que se da un proceso simultáneo y simbiótico.
Por un lado avivando y fomentando en esa relación del día a día con el quehacer artístico la cercanía con una realidad social que excede su mundo de experimentación, compromiso del cual hoy carece, salvo excepciones. Por el otro un enriquecimiento de nuestra praxis que tome como punto de partida el reconocimiento de toda actividad artística como un vehículo de contacto con la sociedad, alternativo y diferente al ya conocido y tradicional.
En ese sentido creemos que es mucho más simple romper el prejuicio, desconfianza o lejanía que suele tener la sociedad respecto de la política a través de una obra, una exposición, una muestra o una música, a diferencia de recursos tan recurrentes como el panfleto político, las marchas y actos etc. (que de todos modos no dejan de ser válidos y complementarios también)
Algunos ejemplos de este enriquecimiento:
a) La ruptura del microclima de ensimismamiento a que lleva la militancia exclusivamente partidaria y cerrada. La apertura de nuestras casas a gente de otro mundo y con otra visión abre nuestra percepción y nos saca de un círculo de auto referencia constante.
b) La incorporación a nuestro desenvolvimiento político cotidiano de la manifestación artística en todas sus formas, como una herramienta de cambio.
c) La apertura a la participación de distintos perfiles al proyecto, con la posibilidad de aportar desde su propio lugar.
d) La posible vinculación de nuestra praxis con distintas expresiones artísticas de sectores postergados.
Esto significa que si bien somos conscientes de que resulta utópico pensar que con nuestros espacios barriales de trabajo modificaremos el régimen de comportamiento de la sociedad, también es cierto que ese trabajo cotidiano es parte del camino a recorrer y es lo que le otorga una consistencia y coherencia a la propuesta.
Autofinanciamiento
En este esquema ¿Cómo creemos que debe ser la continuidad de nuestro auto financiamiento?
Una diferencia sustancial que nos otorgaría una política seria de Multiespacios es la del posible auto financiamiento (total o parcial) de las casas.
A diferencia de los Comités y Unidades Básicas tradicionales, siempre pagos por el dirigente de turno, los Multiespacios son proyectos que pueden ayudar a eludir esa dependencia constituyéndose en emprendimientos autofinanciados. Sobre todo en el interior del país donde este tipo de práctica se da de manera corriente y los grupos terminan respondiendo por necesidad a un “referente”, el modelo del Multiespacio puede ser una experiencia a reproducir muy necesario para grupos reducidos (de jóvenes pero también de mayores)
A través de un desarrollo vigoroso de la vertiente artística del Multiespacio puede sostenerse la independencia de la actividad política que allí se desarrolle. En torno a las distintas disciplinas artísticas abiertas al barrio que allí tengan lugar (muestras, clases, ponencias, presentaciones, recitales, cursos, shows en vivo, peñas), dicho auto financiamiento estaría incluyendo al vecino como partícipe fundamental de esa política.
Una buena manera de darle una reproducción ampliada a la idea de JxI es abriendo casas en todo el país, y la única forma de que puedan auto financiarse (total, o bien parcialmente) es mediante este tipo de emprendimientos. No sólo sería más fácil de sostener económicamente (dado que implicaría un aporte menor) sino que se estaría repitiendo esta lógica de apertura y participación artística que buscamos.
Responsable artístico del Multiespacio
¿Creemos que es necesario el trabajo de un compañero abocado laboralmente a coordinar el Multiespacio y su consiguiente participación en las ganancias que este genere?
A partir de la experiencia de Pasco hemos visto que no es tan simple la construcción de un Multiespacio.
Se ha intentado además en una segunda experiencia que fue la de Arévalo y lo cierto es que quedó demostrado que se requiere más que ganas, sobre todo una dedicación de tiempo y energía que excede los parámetros normales de militancia.
La idea es que los Multiespacios funcionen de manera cohesionada, con un criterio unificado (más allá de los matices obviamente) y en los casos que sea factible a modo de circuito cultural.
TEXTO SURREALISTA
Por Antonin Artaud
Publicado en "La Révolution Surréaliste", Nº 2 (1925)
El mundo fisíco todavía está allí. Es el parapeto del yo el que mira y sobre el cual ha quedado un pez color ocre rojizo, un pez hecho de aire seco, de una coagulación de agua que refluye.
Pero algo sucedió de golpe.
Nació una aborrecencia quebradiza, con reflejos de frentes, gastados, y algo como un ombligo perfecto, pero vago y que tenía color de sangre aguada y por delante era una granada que derramaba también sangre mezclada con agua, que derramaba sangre cuyas líneas colgaban; y en esas líneas, círculos de senos trazados en la sangre del cerebro.
Pero el aire era como un vacío aspirante en el cual ese busto de mujer venía en el temblor general, en las sacudidas de ese mundo vítreo, que giraba en añicos de frentes, y sacudía su vegetación de columnas, sus nidadas de huevos, sus nudos en espiras, sus montañas mentales, sus frontones estupefactos. Y, en los frontones de las columnas, soles habían quedado aprisionados al azar, soles sostenidos por chorros de aire como si fueran huevos, y mi frente separaba esas columnas, y el aire en copos y los espejos de soles y las espiras nacientes, hacia la línea preciosa de los seno, y el hueco del ombligo, y el vientre que faltaba.
Pero todas las columnas pierden sus huevos, y en la ruptura de la línea de las columnas nacen huevos en ovarios, huevos en sexos invertidos.
La montaña está muerta, el aire esta eternamente muerto. En esta ruptura decisiva de un mundo, todos los ruidos están aprisionados en el hielo; y el esfuerzo de mi frente se ha congelado.
Pero bajo el hielo un ruido espantoso atravesado por capullos de fuego rodea el silencio del vientre desnudo y privado de hielo, y ascienden soles dados vuelta y que se miran, lunas negras, fuegos terrestres, trombas de leche.
La fría agitación de las columnas divide en dos mi espíritu, y yo toco el sexo mío, el sexo de lo bajo de mi alma, que surge como un triángulo en llamas.
Publicado en "La Révolution Surréaliste", Nº 2 (1925)
El mundo fisíco todavía está allí. Es el parapeto del yo el que mira y sobre el cual ha quedado un pez color ocre rojizo, un pez hecho de aire seco, de una coagulación de agua que refluye.
Pero algo sucedió de golpe.
Nació una aborrecencia quebradiza, con reflejos de frentes, gastados, y algo como un ombligo perfecto, pero vago y que tenía color de sangre aguada y por delante era una granada que derramaba también sangre mezclada con agua, que derramaba sangre cuyas líneas colgaban; y en esas líneas, círculos de senos trazados en la sangre del cerebro.
Pero el aire era como un vacío aspirante en el cual ese busto de mujer venía en el temblor general, en las sacudidas de ese mundo vítreo, que giraba en añicos de frentes, y sacudía su vegetación de columnas, sus nidadas de huevos, sus nudos en espiras, sus montañas mentales, sus frontones estupefactos. Y, en los frontones de las columnas, soles habían quedado aprisionados al azar, soles sostenidos por chorros de aire como si fueran huevos, y mi frente separaba esas columnas, y el aire en copos y los espejos de soles y las espiras nacientes, hacia la línea preciosa de los seno, y el hueco del ombligo, y el vientre que faltaba.
Pero todas las columnas pierden sus huevos, y en la ruptura de la línea de las columnas nacen huevos en ovarios, huevos en sexos invertidos.
La montaña está muerta, el aire esta eternamente muerto. En esta ruptura decisiva de un mundo, todos los ruidos están aprisionados en el hielo; y el esfuerzo de mi frente se ha congelado.
Pero bajo el hielo un ruido espantoso atravesado por capullos de fuego rodea el silencio del vientre desnudo y privado de hielo, y ascienden soles dados vuelta y que se miran, lunas negras, fuegos terrestres, trombas de leche.
La fría agitación de las columnas divide en dos mi espíritu, y yo toco el sexo mío, el sexo de lo bajo de mi alma, que surge como un triángulo en llamas.
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