lunes, 19 de agosto de 2024

Inundaciones de otoño


 De Chuang Tze  

(Traducción de Thomas Merton)


Las inundaciones de otoño habían llegado. Miles de torrentes salvajes se vertían furiosamente en el río Amarillo. Éste engordó e inundó sus riberas hasta hacer imposible distinguir un buey de un caballo desde la otra orilla. Entonces el Dios del Río se echó a reír, deleitado con el pensamiento de que toda la belleza del mundo había caído bajo su tutela. De modo que giró corriente abajo hasta llegar al océano. Allí miró por encima de las olas hacia el vacío horizonte del Este y quedó consternado. Oteando el horizonte, recuperó el sentido y murmuró al Dios del Océano:


«Bien, el proverbio está en lo cierto. Aquél que se ha hecho con ideas piensa que sabe más que cualquier otra persona. Así he sido yo. ¡Sólo que ahora comprendo lo que quiere decir Extensión!”


El Dios del Océano replicó:


«¿Acaso puedes hablar del mar


a una rana en un pozo?


¿Puedes hablar del hielo


a una libélula?


¿Puedes hablar acerca del camino de la Vida


a un doctor en filosofía?


De todas las aguas del mundo,


el océano es la mayor.


Todos los ríos van a verterse en él


día y noche.


Jamás se llena,


devuelve sus aguas


día y noche;


jamás se vacía.


En épocas de sequía,


no baja el nivel.


En tiempos de inundaciones,


no aumenta.


¡Más grande que todas las demás aguas!


¡No existe medida para decir


cuánto más grande!


¿Pero estoy orgulloso de ello?


¿Qué soy yo bajo el Cielo?


¿Qué soy yo sin el Yang o el Yin?


Comparado con el cielo,


soy una roca diminuta,


un achaparrado roble


en la ladera de una montaña.


¿Debería acaso actuar


como si fuera algo?»

viernes, 2 de agosto de 2024

Vapor de lenguaje

 

Despierto en este invierno de horas lacias

Salgo en su búsqueda

Es del este que aparece

Ahí

Detrás de los árboles

También lo esperan, ellos, los picudos revoloteantes, porque el tronco se completa con pájaros.

Raíz alada que vuela en cielos subterráneos.

Ahora alumbra con la fuerza de su dínamo.

Me cobija como madre que cubre a su hijo para que no se resfríe.

Lo siento

 Lo percibo

 Y miro

El sol hace correr ese "gran otro" que me acompaña.

Vapor de lenguaje.

jueves, 11 de julio de 2024

Tandil nos dará estímulos

 Nadantes seres,

porque deseantes del agua somos,
como el pájaro y sus garras
en busca de la ofrenda pez que se entrega
o no
cazado se lo lleva
mientras su alado
y salado perpetuo vuelo vive
y
perece luego
sobre la última rompiente,
como no se qué pasó ante la mirada de quien lo vio
muere
pero ya es
es ya
espuma
y agua
y aguas
y vuela ahora sobre las sierras y el lago
y lleva el mar en su pico
su hijo, puede ser
duda
y ese cachito de mar
lo deja en el lago
"Tandil les dará estímulos", dice el kayakista que toma el registro del ave/ las aves
"naden
, vuelen debajo del agua"
y rema
y rema
y rema
hasta la piedra.

Dejó su celular



En este vacío universo polifónico llamado redes, vío albatros con sus alas impregnadas en sal, despostando humanos en la subterráneaa fibra óptica que sugería comunicarlos.
Aún así, siguió posteando.
Murió tras enfrentarse con el ave y sus garras.
Ahora, es solo un perfil en entornos virtuales.

No hay meme

 

Bola de nieve. Un meme, un virus. Algo que se amplía más allá de nuestras redes para los encuentros civiles.

Nados continuos, comunidad, horizontalidad, camaradería y solidaridad. Apoyás el brazo para levantar la cabeza cuando mirás, a través de tus antiparras, la dirección a llevar en el agua. Y te sostenés, te apoyás, en esa otra persona que se prolifera en una inmensa comunidad que no tiene límites. Siempre sucede, claro, antes, durante y después de nuestras inmersiones en aguas frías o gélidas. Porque nadantes somos, porque nadamos.

La bola de nieve se derrite y se trasmuta en futuras aguas para nosotros. Líquido vivo que nos impulsa a vivir, a sonreír, a contarnos.

Aprendemos de nosotros, ¿si?

Bola de nieve. Ya no es un meme, es líquido madre. Nuestro sentido construido, compartido.

A veces, quienes refieren a vidas pasadas, manifiestan que esas hermandades vuelven a encontrarse. ¿Somos familia? ¿Somos hermanos tallados en lagos vía arquetipos de antaño?

Otro lado informativo en referencia a los memes: Según la memética, los memes son elementos de información cultural que se transmite de mente a mente con variaciones y selecciones, principalmente por imitación y con tres características: fidelidad, fecundidad y longevidad. De esta manera, al incluirse estas características en el proceso imitativo se determina su éxito; es decir, que el meme sea copiado de forma precisa, que se hagan muchas copias de él y que duren por mucho tiempo.

Pero, no somos memes. No hay copia de cada momento nuestro en el agua. Más allá del registro fotográfico.

La NAF es un Meme. Es un conjunto de historias que se juntan y se replican por si misma en cada encuentro nuestro. Una Entidad que flotaba en otra dimensión y que, como un virus, nos invade y se replica en cada uno de nosotros.

Nuestras redes simbólicas e infinitas: el amor por el agua.

Solos nosotros podemos decodificarlas. Nademos, nadantes. Nademos.

 

martes, 27 de febrero de 2024

La Boleta de la Vida

Hay esperanza en el pueblo. Muchos pájaros cantan en la mañana. Victorioso trinar ante el veneno impaciente que apunta a mojar sus alas. Iconoclasta, Invertido, cabeza abajo, sosteniéndose de los cables viejos de la telefónica, dice - acá estoy-. Es un tordo, en ayunas, lindo solo armónico en registro tenor, se manda. Él no sabe que canta. No saben, ellos. Autos pasan. Un conductor, hastiado, bebe Furadan con un pedazo de molleja frente al Banco Provincia y baja el bolo de achura masticado con un litro de gas oil. Comienza el día.”

Relataba un conductor radial en el pueblo de Tapalqué, mientras quedaba sin música en el aire de la FM. Una guerra pero ya sin mundos.
Ningún macondo, ni cañadón, ni Aleph.
Petróleo en el inodoro del pueblo bonaerense.
Antropomorfia de repente: una urna a los gritos, en la calle, suplica la boleta de la vida.

martes, 20 de febrero de 2024

Como Delicatessen, la historia de los Andes y los náufragos en la novela de Melville

 

La vez pasada me encontré conmigo mismo en un bar. Como dice una canción de Joy Division, “era yo a la espera de mi”. Desdoblaje.

La cosa es que nos sentamos en una mesa situada al costado de calle 10 de la ciudad en la que vivo, 25 de mayo. La localidad es fuerte en su producción agrícola y ganadera. Al bar concurren muchas personas que preconizan comer menos carne. Se nos hizo carne. El consumo desmedido de seres, nos rompe el alma.

-Yo ya tengo la solución. Hay que comer carne humana.

-¡Vos estás re chapa, Butaca!!

-¿Por qué? De última le cagamos el negocio a las casas de sepelios o, hacemos el sepelio y después, un Jorge asado.

- No va con la religión. Es blasfemo, diría mi tía. Ni con la moral, la ética y eso.

-Tu tía jamás probó un Daniel, una Graciela o un Sergio a la parrilla. ¿Sabés la cantidad de tribus que morfaron carne humana?

- Sé de pocas. La más conocida, la tribu Rockefeller. ¿No?

-Bueno. La civilización con su razón interpela a todas estas personas que andan por acá. No quieren comer animales, ¿entendiste? Hay uno que me tiene re podrido con la bordeadora y me enteré que come lentejas por no mofarse un pollito y quiere comer caaaarneee. Estoy esperando que palme y convencer a su familia. Aparte, es piola para terminar con el hambre.

-Estás loco.

-Puede ser, de hecho, estoy hablando conmigo mismo y vos me escuchás, pero por mí, el día en que me muera, que me morfen y quemen los huesos y que luego me recen. Que hagan lo que quieran. Me gustaría que me hagan a la cruz con un poco de barbacoa. El espíritu perdura.

-No me gusta la barbacoa-, respondió.